• Silvia Garcia Tapia

La generosidad, semilla del Ser (parte1)



Hace muchos años escuche o leí (ya no recuerdo bien pero sé que gracias a Dios fue uno de muchos regalos que recibí en mi vida) una historia, donde un hombre mayor limpiaba el espacio, preparaba la tierra y sembraba un árbol de mangos en medio de una jardinera de esas que hay en medio de dos carriles de calles, después de haber sembrado el árbol todos los días lo visitaba revisaba que no le faltara nada y permanecía un rato con él y se retiraba, así sucesivamente durante mucho tiempo cuidaba del arbolito plantado y un día que estaba quitando unas hierbas que salían en el rededor del arbolito, le colocaba un poco de composta que había preparado con desechos de frutas y verduras de su casa alguien lo observo detenidamente y le dijo, que hace usted señor y este contesto: he plantado un árbol de mango y le cuido hasta que tenga la fuerza y edad suficiente para crecer ya sin mi apoyo, a lo que el hombre contesto, ¡huuy! señor pero para que siembra y cuida con tanto esmero ese árbol si para cuando ese árbol produzca mangos usted ya se habrá muerto y ya ni siquiera los comerá. El anciano contestó: amigo si yo he comido tantos mangos en mi vida, de árboles que yo no sembré, acaso no es justo que yo siembre algunos árboles para que otros coman sus mangos.

Hoy recordé esta historia, aunque no recuerdo el cómo llego a mí, sé que lo importante es que está en mí, porque hoy reapareció en mis pensamientos y entonces en mi mente se conectó con el hecho de que hace unos días, vi en mi calle en un área del frente de una casa, entre la casa, la guarnición y banqueta, había aparecido algo muy hermoso y me maravillo la idea de que un espacio donde antes había incluso en diferentes tiempos basura porque alguien la recogía y alguien diferente volvía a tirar más, era un espacio en cierto modo abandonado, donde había basura y piedras, pues la familia que vive en esa casa se le ve muy poco, bueno pues de buenas a primeras vi que apareció una gran cantidad de milpitas (matitas de maíz) y entonces comente a mi hermano que tiene un negocio ahí cerca, ¡ya viste que excelente idea de que fulanita ya sembró milpa enfrente de su terreno que padre porque al estar ocupado ya nadie le tirará basura a ese lugar¡ a lo que mi hermano contesto, si pero no fue ninguno de los dueños de la casa quien hizo esa siembra, fue fulanito.

Ahora te contare: que fulanito es un Señor de unos 70 o más años muy generoso que vive en mi calle, que paga renta en un cuartito que vende helados y que en diferentes ocasiones se le ve apoyando en sus posibilidades a quien lo requiere, tú dirás cómo puede ser generosa una persona que vive sin tanta holgura al parecer.

Bueno deja te cuento ése hombre, cada que encuentra a alguien le da los buenos días y le bendice, su expresión esta: ¡buenos días, que Dios le bendiga! sin importar si las personas se los contestan o no, eso lo sé porque afortunadamente tengo otro vecino que no siempre es muy generoso y un día se encontraron frente a mi casa estos dos personajes y mientras yo estaba en el balcón observaba que fulanito 1 le dio los buenos días a fulanito 2, ese día fulanito2 no contesto, cada quien siguió su camino y tuve que manejar mis pensamientos para no hacer suposiciones ni profundizar en ese acto presenciado, pero la vida me bendijo con la fortuna de volver a verlos encontrarse enfrente de una tienda y fulanito 1 nuevamente le dio los buenos días a fulanito 2, fulanito 2 otra vez no volvió a contestar, ese día pensé un día no tardando fulanito 2 le contestará los buenos días a fulanito 1, sé que así será, porque fulanito 2, hace algunos años tenía conflicto con muchas personas e incluso con migo y por supuesto tampoco a mí me contestaba los saludos, más no deje que sus conflictos cambiaran mi naturaleza y seguí brindándole una sonrisa y los buenos días hasta que un día empezó a saludarme y hoy día a veces hasta me ganan a darme el saludo fulanito2 y hasta su esposa.

La generosidad no solo se puede expresar con cosas que nosotros creamos compramos o que sirven para comprar, la generosidad también se puede expresar con todo lo que Dios nos ha dado ya desde que fuimos creados, más ocupamos conocernos y reconocernos para saber todo lo inmensamente ricos que somos, pues el problema de que el hombre no se conozca es que fácilmente puede ser engañado por el mundo y empezar a vivir en una naturaleza que no es la suya, por ende generarse un entorno de conflicto, sufrimiento y tragedia.

No se sí lo notaste, pero fulanito1 es generoso no solo con la gente sino con su calle, con la tierra y bueno eso es lo que yo veo sin duda su vida no solo sucede cerca de mi mirada, pues él tiene su vida propia y por Ser quién es yo veo que es abundante en conocidos (te imaginas toda la gente que compra helados con él, no solo se llevan los helados sino las bendiciones y estas ni las pagan son gratis, a ti, a mí y a fulanito, se nos dieron gratis y por ende nosotros siempre estaremos en posibilidad de dar bendiciones, sí así lo decidimos y también gratis, esto verdaderamente me maravilla ¡qué bendición!.

Entonces amigos míos lo que yo quiero expresar a través de estas líneas es que si solo eso sucede por cultivar y cuidar una de las semillas que están en nosotros que es la generosidad, que pasaría si cultivásemos todas las virtudes que yacen dormidas en nosotros. Por otra parte, cuán importante es que cada hombre o mujer, es decir cada ser humano en nuestro planeta se conozca a sí mismo para poder accionar desde su Ser. Ahí mis queridos amigos está la solución a todos los conflictos que tanto escándalo generan a nuestros sentidos por los medios de comunicación y las conversaciones y sucesos que en algunos casos nos toca presenciar.

Cuando compartimos lo que hay en nosotros creamos, sin embargo cuando no sabemos que hay en nosotros, echamos mano de lo primero que vemos y a veces lo que se ve solo es el humo de nuestras creencias y experiencias en una pesadilla que nos hemos estado generando por estar dormidos en nuestra conciencia porque no hemos tomado la decisión de hacernos responsables de nosotros mismos de nuestro auto conocimiento y de cultivar nuestra tierra, queremos resolver todo con la fuerza bruta, pero dado que es bruta, no se resuelve nada, la verdadera fuerza está en la esencia en la sustancia del ser humano y se llama divinidad habita en el espíritu. Pero como no nos conocemos; creamos con ese humo que antes comente y de ese modo estamos creando eventos sucesos y cosas que no construyen, sino todo lo contrario.

Pero una vez más es tu decisión:

Despertar

Conocerte

Cultivarte

Y ser desde tu fuente.

Así pues es mi deseo, que tomes tu decisión y que tengas una hermosa vida. Dios te bendice.


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