• Silvia Garcia Tapia

La actitud y la prosperidad



Hablando de prosperidad, déjame te digo que para sintonizar con la prosperidad requerimos sumar, pues todo sujeto es libre de asumir la actitud, que decida, es decir la que suma o la que resta, eso se llama libre albedrio, más el resultado de cada tipo de actitud es muy diferente.

¿Qué es la actitud?pues actitud es la disposición o indisposición del sujeto para hacer o evitar que suceda algo. Es por eso que a través de la actitud sumamos o restamos.

Sumamos o restamos porque no se ve igual en la luz que en la obscuridad. Es decir, que si elijo asumir la actitud que resta, me estaré allegando de escases o pobreza, porque en esa actitud solo generamos humo y se torna imposible poder ver la realidad real y por el contrario lo que sucede si asumo la actitud que suma es que puedo ver con mayor claridad y me facilito el sintonizarme correctamente en la prosperidad y por ende mi mirada de la vida es otra más real.

Esto sucede porque fuimos creados bien sin importar si nacimos en cuna de oro o no, somos una perfecta creación. Yo lo soy y tú, también lo eres, pues fuimos creados por nuestro perfecto creador. Así entonces si elijo la actitud que resta, a la primera persona que le estoy restando es a mí, por otro lado si elijo la actitud que suma a la primera persona que estoy sumando es a mí. Por eso me encanta Facundo Cabral cuando decía, “si los malos supieran el gran negocio que es ser buenos, serian buenos solo por conveniencia”; sin embargo si solo lo hacemos por pura conveniencia es más complicado ser bien en verdad, pues para Ser bien se requiere estar claros de quienes somos; de otro modo se puede tornar fácil el claudicar ya que siempre habrá una o muchas vocecitas invitándote o invitándonos a generar humo. Si no sabemos quiénes somos en verdad, o por lo menos tenemos una vaga idea, es fácil equivocarnos de camino, pues si no hay identidad,

¿Cuál sería el nutriente, nuestro motor o motivo para perseverar en ese encuentro personal a través de la divinidad a través de la divina actitud con nosotros, con los otros y con todo lo que nos rodea?

El mundo nos ha vendido a través de la diversidad de egos que nosotros mismos hemos creado, las ideas de que somos malos, culpables, ineptos, incompetentes, insuficientes e incapaces, etc., y por supuesto que todo eso es falso. El problema viene cuando nos hemos llegado creer todos esos apodos o adjetivos despectivos de tal manera que en los momentos en los que al sujeto o sujetos se les desbordan la emociones, se presenta un comportamiento acorde a esas creencias negativas de nosotros mismos. Y así, pareciera que sin darnos cuenta estamos ratificando todo ese veneno como real, porque eso es lo que destilamos en una actitud incorrecta: no cuidamos la impecabilidad y mucho menos nuestra impecabilidad, dejamos de ser quienes somos para pasar a parecer lo que el mundo cree de nosotros, al tiempo que los egos se jactan diciendo “¿ven? nosotros teníamos razón”.

¿Cuál es el punto aquí? El punto es que requerimos reconocer quienes somos en verdad, despertar y vivir en la realidad porque de otro modo nos dejaremos arrastrar por la corriente y también empezaremos a generar humo. Tal vez ya lo estamos haciendo y si no hay un encuentro personal, un verdadero conocimiento de quienes somos, si no hay acuerdos diferentes, entonces seguiremos actuando como maquinas descompuestas produciendo mucho humo, contaminando no solo nosotros sino todo nuestro entorno. Y ese humo es la verdadera contaminación del mundo: la falta de conciencia en los diferentes ámbitos del Ser humano.

Hasta ahí tenemos a la actitud. Ahora hablemos de motivación, la cual también tiene mucho que ver en todo.

Y ¿Qué es la motivación?, la motivación es aquel motivo que provoca la pronta o inmediata acción.

Ocupo reiterar la importancia conocerse a sí mismo en verdad, para tener una verdadera motivación,

Es necesario tener visión, más para tener visión ocupas tener por lo menos una idea breve de tu misión, es decir tu razón de Ser y hacer. Una motivación real de SER y HACER tiene que ver con lo que realmente venimos a SER (valgase la redundancia), es decir que en la medida que nos conocemos podremos tener una visión cada vez más clara de aquello que venimos a realizar en este mundo. No hay mejor motor que saber quién soy y para que estoy aquí en el momento de que se trate.

Por ende, creo que la prosperidad podría ser un excelente motivo para la acción elevada, es decir la acción que suma, pues al igual que en el caso de la actitud también la acción tiene dos vertientes. Pero de ese tema hablaremos en otro articulo.

Así que ¿Cómo está tu actitud y motivación?

Hazte esa pregunta cuando pidas estar sintonizad@ con la abundancia y prosperidad en todas las áreas de tu vida. Será el primer paso para lograr un cambio positivo en tu vida.

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